domingo, 5 de abril de 2015

La Vajilla Cara

No me gusta el álbum Passions de George Skaroulis, forma parte de esa característica categoría de música plana que sólo sirve para enmascarar el ruido de ventilación de los ordenadores. Sin embargo, no distrae. Reconozco escucharlo asiduamente.

Vajilla de mierda, no sabía con qué ilustrar el post.

La vajilla cara, la ropa de los domingos, las joyas para eventos, el Virus Jarvis y un sinfín de peculiares elementos con un denominador común. Se usan poco, y cuanto menos mejor. Quizá porque no seamos capaces de cuantificar con la debida fidelidad la magnitud del evento que podría requerir su empleo. Habría que estar loco para someter al desgaste diario ese Rólex que duerme en la caja original en la que acabó tras su único uso en una boda hace ya varias décadas, ¿pero ponérselo de vez en cuando?

La mayoría de objetos de estas características no son perecederos, quizá su esencia nos haga pensar que nosotros tampoco lo somos, que tenemos tiempo suficiente como para poder hacer uso de los mismos.
Otros, mis favoritos, pueden ser usados durante un período de tiempo limitado. Soy consciente de que el Virus Jarvis es un ítem inherente a mi inventario y que morirá con él, me he planteado usarlo alguna vez pero nunca he estado seguro de que fuera adecuado.

Afortunadamente aún estoy a tiempo de lanzar el Virus a un portal o de desayunar un trozo de pizza de la cena en un plato de porcelana grabada.




Ese puto día en el que de una jodida vez tienes la certeza de que todo ha terminado. [...]
Recapitulas y separas los recuerdos en cosas que hiciste bien, cosas que hiciste mal y cosas que quisiste hacer y no hiciste. Podrás felicitarte por aquellas que estuvieron bien y de las que disfrutaste, quizá recordar con cierta amargura aquello que salió mal. Contrariamente, todo lo que quedó pendiente nunca será tangible, nunca podrá recordarse. Nunca habrá existido y ya es demasiado tarde para que lo haga.


Podría cerrar esta entrada con conclusiones al respecto, una cita de Kafka que tenía en mente y quizá un par de preguntas que pueden dar pie a algún tipo de reflexión. Búsquense la vida, intuyo que pueden formulárselas ustedes mismos.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Euskaltel Wifi Kalean

Permitid una rareza al administrador de este blog, la entrada de hoy no iba a tratar sobre esto.


  • 25 de Marzo de 2015, 00:34:47
Mi conexión a internet empieza a funcionar de forma errática, con latencias de entre 100 y 300 milisegundos. Reinicio el router y la cosa parece que va a peor, Google no responde a mis pings e internet cae completamente.

  • ~00:45:00
Confirmo que ninguno de mis dispositivos tiene acceso a internet a través de ninguno de los tres routers tanto por cable como de forma inalámbrica. El problema está en el cablemódem de Euskaltel.

  • ~00:50:00
Revisando el Twitter a través del teléfono móvil me encuentro con que no soy el único que tiene problemas de conexión, por lo visto, Euskaltel tiene problemas en su mainframe o ha enviado una actualización a los cablemódems con algún error.

  • ~01:30:00
Empiezo a hartarme del problema, Euskaltel cuelga las llamadas (tras varios niveles de IVR en su teléfono de SAT). Toca empezar a revisar.
Desconecto completamente la infraestructura de red y testeo todos los componentes, queda más que confirmado que el problema es del cablemódem.
Escanéo el espectro WiFi de mi casa y me encuentro la primera sorpresa de la noche, hay dos redes saliendo de mi cablemódem. Hablamos de un Thomson TCW770.
¿Euskaltel, perdón, qué coño acabáis de hacer?
Este dispositivo está físicamente preparado para soportar una única red Wifi (802.11b/g/n) ya que únicamente dispone de una antena (o interfaz inalámbrica), sin embargo, algún cerebro de Euskaltel ha decidido que lo mejor será crear una red inalámbrica virtual, cambiar el último dígito de la dirección MAC y, en definitiva, dar acceso a internet a todos los usuarios de Euskaltel Wifi Kalean a MI conexión. (Servicio al cual, por no ser usuario de Euskaltel Móvil, no tengo derecho a acceder).

  • 02:12:35
Consigo establecer conexión a internet, todo funciona de forma normal.




Parte II

Sabemos que el pasado mes de diciembre, Euskaltel decidió modificar sin previo aviso el contrato que sus clientes habían firmado a fin de legalizar el Euskaltel Wifi Kalean, como la modificación del contrato es unilateral, la posibilidad de reclamo judicial es inviable (así como la solicitud de una compensación por ofrecer gratuitamente la corriente eléctrica -y no sólo eso- que consume el cablemódem a Euskaltel) (Fuente del artículo)

Hasta aquí, todo parece correcto. Euskaltel nos dedica el ancho de banda que hayamos contratado a nosotros (LAN y WLAN) y destina otro porcentaje de ancho de banda que nosotros no veremos a su red virtual Euskaltel Wifi Kalean (VWLAN) con el fin de que no brindar nuestro propio ancho de banda a tal servicio. Sin embargo, recapitulemos. Como he mencionado antes, ambas redes WIFI (la nuestra y Euskaltel Wifi Kalean) funcionan a través de un mismo dispositivo físico (interfaz de red inalámbrica) cuya capacidad es limitada indiferentemente del ancho de banda que se le brinde.

Pongamos un ejemplo práctico, o como diría un gran profesor que tuve, ¡vayamos al símil hidráulico!
O lo que es lo mismo, comparemos datos con agua y cables con tubos.

Supongamos que disponemos de una tubería conectada a un colector. Esta tubería tiene una capacidad de 100 litros por segundo a una presión máxima determinada. Aunque el colector inyecte más agua en la misma, la cantidad de litros por segundo de esta tubería no aumentaría (incluso si acoplamos un segundo grifo virtual a la misma).
En el caso de las interfaces inalámbricas sucede algo similar, Euskaltel nos proporciona 100 "megas" por segundo a través del cable coaxial, los cuales pueden ser consumidos o no (y en caso de ser consumidos, podemos hacerlo vía wifi o LAN). Si nuestro cablemódem va a tener una demanda mayor de ancho de banda (nuestros 100 megas mas los que consuman los usuarios de Euskaltel Wifi Kalean) Euskaltel nos proporcionará un incremento de ancho de banda (para VWLAN), sin embargo, al encauzar todo ello a través de la única interfaz inalámbrica que disponemos, esta se saturará.

¿Cuál es el resultado?
Dispondremos del mismo ancho de banda que teníamos antes, sin embargo, al haber más clientes utilizando una misma interfaz, el sistema tiene que secuenciar las transferencias de datos entre los mismos, lo cual repercute en un aumento de la latencia (tiempo que tarda un paquete en salir de nuestra red y llegar al servidor).
¿Por qué?
Al secuenciar la transmisión de datos en una antena, los paquetes han de esperar a que la "antena" esté libre para ser enviados a su destino, lo cual implica mantenerlos en una cola de espera el tiempo necesario para que se le asigne su slot. En una WLAN con poco tráfico esto no es un problema, pero aquellos que utilicen sus cablemódems en lugares concurridos verán drásticamente reducida su velocidad (o lo que es lo mismo, aumentada su latencia/ping) ya que habrá una gran cantidad de dispositivos conectados a la misma interfaz.

Por el momento no sé si es posible desactivar esta red virtual contactando con Euskaltel, de todas formas, hacerlo desde el panel de configuración del cablemódem queda totalmente descartado.
Desconozco también cómo ha realizado Euskaltel la actualización en mi cablemódem, pues tengo bloqueado todo el tráfico en los puertos de CWMP y TR-069 (8443 y 4567 si mal no recuerdo).

Espero haber ayudado a entender a qué nos ha sometido Euskaltel (por no hablar de los posibles bugs o brechas en el sistema de seguridad que pueda tener esta implementación) y haber informado del agujero legal en el que nos encontramos al respecto.

Recordad que siempre podéis abrir vuestro cablemódem, retirar los conectores de las antenas de su placa base (ya que, si desactiváis la red wifi desde el panel de control, sólo apagáis vuestra WLAN) y conectar un router neutro a través de uno de los puertos ethernet del cablemódem tuneado.

Un abrazo.
D. Pérez.

jueves, 26 de febrero de 2015

Breve cita

Releyendo "No abras los ojos", de John Verdon, he encontrado un párrafo que en su momento subrayé y que me gustaría compartir con vosotros:

Así que allí estaba: la contradicción que describía su relación. Eran grave, conflictiva y, en ocasiones, miserablemente diferentes, pero, sin embargo, estaban unidos por ciertos momentos de intuición y afecto compartidos. El problema era que..., desde su traslado a Walnut Crossing, aquellos momentos habían sido escasos y muy espaciados en el tiempo. Hacía mucho que no se daban un abrazo de verdad, de los que parecía que cada uno de ellos sostuviera el objeto más precioso del universo.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Extrañas Aficiones - Parte II

Rarezas.
Cuando se agota el celuloide.

Llegan los créditos. Segundos antes, mi anular espera sobre la tecla escape y reacciona al tiempo que la pantalla se funde en color negro. Tras esto, el pulgar queda sobre Alternativa y la mano rota hasta que el mismo dedo que ha presionado escape se alinea con F4. Siempre es igual. En este tiempo mi mano derecha salta al botón de encendido del monitor secundario y antes de que el logotipo de Asus desaparezca acciono el botón "M" del ratón, el macro que activa la reproducción de música.

Se hace la luz, es curioso porque no es algo habitual y sin embargo me resulta extremadamente familiar. Siempre es igual, las buenas costumbres no cambian jamás.

Después de ejecutar dicha secuencia de acciones, la misma sensación. No es la primera vez que escribo sobre esto.

TQD.

Representación artística de un nudo gordiano.

lunes, 16 de febrero de 2015

Diálogos Memorables, Entre Escaques



[…]

- Es bonito, está bien. Me parece muy correcto.
Deposita un puñado de hojas sobre la mesa.
- Gracias.
- De todas formas, esto es sin lugar a dudas una gran mierda. Nos conocemos bien, sabes que sería perfectamente capaz de saber que todas estas palabras son tuyas y que sin embargo ninguna te pertenece. Eres cuidadoso, incluso para esto, has utilizado deliberadamente el sinónimo adecuado de cada uno de los términos para no exponerte más de la cuenta. Hablas mucho y no dices nada.
- Nunca te ha faltado razón y no será hoy el día en el que eso cambie, aun así no nos hemos reunido para divagar sobre la raíz de mis errores. Dime, ¿qué opciones tengo?
                Como siempre, e4 – e5, Cf3 – Cc6.
- ¿Alguna vez te has parado a pensar por qué nunca jugamos con reloj?
- Me resulta innecesario, a ambos nos sobra el tiempo. El propio elemento, su existencia, distracción.
- Eso no responde a mi pregunta, pero no te preocupes, era premeditada. Tan solo te he preguntado si alguna vez te habías parado a pensar en ello. ¿Lo habías hecho?
- Hasta hace dos minutos, nunca.
- Ahí tienes tu respuesta. Sabes cosas en las que nunca piensas, al igual que piensas en muchas cosas que no sabes. Nunca me has dicho “qué bien me lo he pasado esta tarde” y sin embargo me permito deducirlo, pues hablarlo contigo me resulta innecesario. Como el reloj.
- ¿Me estás pidiendo que lo tire a la basura?
- Eso es. Ahora bien, ¿alguna vez te has parado a pensar en el significado de un abrazo? ¿Te verías capaz de sintetizar estos veinte párrafos en un gesto tan simple?
- Sí y no, respectivamente.
-  A veces me pregunto cómo no puedo ganar a alguien tan inútil como tú. Siento no poder darte una respuesta, no obstante seguiré ayudándote a encontrarla.

- Eres un genio. Gracias.

martes, 10 de febrero de 2015

Copiar, después pegar.

El día 22 de agosto del año 2011 añadí una entrada a mi viejo blog que hoy, mientras lo revisaba por cuestiones más melancólicas que otra cosa, ha terminado por gustarme. No sé a quién adjudicarle su autoría pues Google no me ayuda, sin embargo, aquí os dejo el copiapega.

Librarse del miedo es como quitarse la ropa delante de alguien, a veces cuesta, pero cuando empiezas, lo único que tienes que hacer es seguir, sin dudar. De repente, te das cuenta de que al miedo ya no le perteneces, ha desaparecido, como esa ropa que un día dejas de usar.

sábado, 7 de febrero de 2015

Extrañas Aficiones - Parte I

Siempre dejo el título de la entrada para el final, pues nunca sé cómo terminará. Tampoco me interesa demasiado la maquetación, las etiquetas, las fotografías y el resto de parafernalia. Sin embargo a veces lo tengo en cuenta.

La diferencia entre redactar una entrada con un procesador de textos cualquiera o hacerlo desde aquí, desde Blogger, empieza a ser perceptible. Si MS Word tuviera botones naranjas sobre los que descansar la vista cuando el cursor lleva demasiado tiempo parpadeando sobre el mismo punto todos mis documentos serían distintos. Me sabe un poco a ajedrez, hace años necesitaba mirar el tablero y trazar líneas imaginarias entre mis piezas y las de mi adversario con el fin de desarrollar una estrategia muy, muy gráfica. Últimamente utilizo el tablero para descansar la mirada, su simpleza me evoca la gran complejidad que esconde detrás. Tampoco clavaría la mirada en mi adversario, pues lo considero un gesto de mal gusto, disfruto más pensando en cómo clavar sus piezas y desarrollarme de forma virulenta a través de los sesenta y cuatro escaques en contra de la resistencia que puedan ofrecerme.

Es sábado y he bajado en pijama a por café, dudo que nadie lo haya notado. Si hay algo tan poco elegante como el pijama es el vaso de usar y tirar del café para llevar. Generalmente no soy tan detallista, pero no me ha costado demasiado esfuerzo volcar el contenido sobre una taza del Ikea. Sigue siendo el mismo café de antes, sabe exactamente igual (salvo para vosotros, puntillosos que consideráis que una taza con Fanta de ayer adultera mínimamente el sabor de un tosco, amargo y quemado café).

En cualquier caso, Eurotruck Simulator 2 es un gran juego (sí, Puntillosos, también os dedico pequeños espacios a lo largo de mi entrada, ya sé que es un simulador y no un juego, discúlpenme). Me encanta meter horas a ese maldito juego, es probablemente uno de los más absurdos que pululan por mis discos duros y sin embargo, tomó asiento en la beta de su primera versión y desde entonces es mi retrete sentimental favorito. Funciona de forma muy simple, pues no requiere una gran habilidad (sí, aparcar tiene su magia, pero ya lo he metido tantas veces que me resulta familiar. El semiremolque en el estacionamiento, claro está.) Si sigo por aquí me enveneno y empiezo con los tecnicismos, lo cual sería un error. Abrí este blog con la intención de enmascarar cuestiones significativas bajo contenidos triviales que pudieran entretener tanto a aquellos lectores parásitos como a quienes se dedican a leer entre líneas. Como iba contando, generalmente no tengo ganas de escribir lo que pienso (ni de pensar en lo que he escrito, lo siento por vosotros), es en estas ocasiones cuando doblecliqueo (ñeh, demasiado neolingüista) el icono del camión, del sifón de la mente. Me entretiene sobremanera distraerme con algo que me permita centrar toda mi actividad cerebral en una única cuestión, pues esta acaba automatizándose y, tras un buen rato de kilómetros de malla, píxel y Spotify todo se convierte en un recuerdo ya masticado. Vuelvo a reducir la probabilidad de lluvia de 99% a 1% y minutos después me veo conduciendo en dirección contraria con los limpiaparabrisas todavía en marcha. Ups.

No quiero despedir esta entrada sin mencionar el detalle de los adelantamientos en Eurotruck. Sí, quité el límite de 90 kilómetros a la hora porque me resultaba aburrido hacer las cosas bien. A mí manera me gustan más, como a Frank. Es más arriesgado, las rectas se hacen mucho más amenas (ahora Orange) desde el Renault Mágnum (hasta el nombre me gusta). Cuando las rectas dejan de serlo y tengo que abandonar el confort que me brinda la autopista la conducción requiere de mayor atención, tacto y skill. Sobre todo cuando me veo obligado a conducir en una carretera inflada a curvas y de un carril por sentido, generalmente separados por una línea continua que sigue el contorno de la carretera durante varias horas. ¿Por qué no adelantar? He venido a jugar y si he quitado el límite es porque no me apetece esperar. Freno, cruzo los dedos, empiezo a acelerar a fondo y me acerco a mi precedente hasta poder leer su matrícula en el reflejo de la mía, entonces giro brúscamente hacia el carril opuesto y trato de adelantar mis 20 metros de camión sobre su posición para colocarme delante y seguir mi camino. A veces hay más de uno, otras menos de 20 metros. La tensión siempre es palpable, ¿si algo sale mal? ¿Si aparece un coche delante y vuelco? Es una tensión agradable y extrañamente familiar, al fin y al cabo, si condujera a 90 km/h en una carretera recta no tendría una historia que contaros.

Ahora voy a conectar el mando, salir del taller y conducir mi camión recién parcheado hasta que el indicador de daño supere de nuevo el 70% y toque empezar otro ciclo.

Como la vida misma, pero con asistencia en ruta.


jueves, 11 de diciembre de 2014

Aquellos minutos de melancolía

Una sensación única. Soy plenamente consciente.

Ese puto día en el que de una jodida vez tienes la certeza de que todo ha terminado. Ese maldito día en el que todos tus planes se han ido a tomar por el culo, aquel en el que sabes que incluso tu rutina ahora es diferente.

Si hay una mísera sensación que merece la pena vivir en la vida por encima de todas las demás es esta.  Darte cuenta de que ya no tienes que decir te quiero a nadie por la mañana y que no te importe una jodida mierda.

Que a ratos te importe y degustes el amargo sabor de la derrota, esa dulce presión en el pecho, arrepentirte de tus malas decisiones mientras te preguntas por qué coño te ha pasado eso, a ti.

Cuánto disfruto sintiéndome impotente, golpeándome con la realidad y respirando esa mierda que tanto me gusta, ese vacío repugnante, lleno de asco.

Lo echo de menos.

viernes, 10 de octubre de 2014

Positive climb, gear up.

-No logro comprenderte. ¿Por qué actúas como un kamikaze que aun conociendo su final decide seguir a su escuadrón?




-Es curioso, si te pregunto por qué no hay una hoja escrita en tu diario el mismo día de hoy en el año pasado, me responderás que fue un día normal y corriente, un día como los demás.
En cambio, si te pregunto por qué ansías volver a esos días, sabrás mejor que nadie qué añoras de aquellos jóvenes viejos tiempos.
Entonces..., entonces ambos nos daremos cuenta de que sabíamos amar, de que podíamos volar, y que aún así, nunca tuvimos el valor de despegar. Amigo mío, ¿qué habría pasado si yo no hubiera saltado al vacío?.
La respuesta es simple, ahora estaría vivo. Vivo y vacío.
Vacío por el deseo frustrado de no haber intentado ver la tierra desde las nubes.

Elegí morir en paz y así lo prefiero.

sábado, 27 de septiembre de 2014

¡Cuanto peligro!

Aquella tarde me preguntaste por qué no me dejaba amar, llegó la noche y no dormí.


Me era imposible dejar de pensar en qué me había distraído de la vida hasta tal punto. Puede que aquella noche encontrara la respuesta, nadie lo sabe.

Sin embargo, estuve seguro de algo, el miedo era palpable. ¿Quién soy yo para obviar algo tan simple?, obviar aquello que existe para protegerme sería irracional, o al menos lo debió ser hasta entonces.

 Amaneció, las nubes formaban un gran techo gris y una ligera lluvia acompañaba aquella escena. Sentí ese extraño vacío, de haber tocado suelo milímetros antes de llegar a la cima. Sorprendente, quizá eso fuera realmente la cima. Ser consciente de lo infranqueable que es la realidad, esa que hace imposible tomar dos caminos al mismo tiempo, la que decide el desenlace del resto de tu vida en base a pequeñas decisiones.

¡Qué injusto!, jugar. Jugarse al azar el destino, tratando de elegir lo mejor posible esa opción que marcará el futuro. Condicionarte, en cierta medida, arriesgar. ¿Arriesgar a cambio de qué? Puede ser éste un interesante punto de inflexión, en última instancia, a mayor beneficio, mayor riesgo, y un mayor riesgo implica un miedo también mayor. Esto reduce las posibilidades de obtener beneficio, pero también las de sufrir las consecuencias de un error.


El papel de la experiencia, el de haber aprendido qué riesgos merece la pena asumir y qué otros no. O mejor dicho, qué riesgos sería una locura asumir. Dime, ¿no es de por si una locura frenarse a obtener algo que se desea? "No, claro, es algo racional, un criterio seguido por toda la sociedad, tan solo tienes una vida. Piensa, reflexiona, no te la juegues.". Vaya, aun así seguiré creyendo que adaptarse a una sociedad enferma, no te convierte en alguien sano. Sin embargo, siendo consciente del error que suponen las decisiones tomadas, lo seguiré haciendo pues no hay nada tan, y tan poco racional como el miedo. El miedo a dejarse amar. En conclusión, a amar y dejarse ser amado.



-Lawr